Atila es un macho castrado de caballo cruzado de aproximadamente 20 años que vive en unas cuadras con otros caballos en la zona Sur de Fuerteventura.

La familia responsable nos contactan de urgencia porque notan que Atila está echando espuma por la boca y la nariz, se está asfixiando y lo notan con mucho dolor. Al inspeccionar el área para poder valorar lo que le ha podido ocurrir, encuentran unos pales tirados y un cubo de “remolacha” abierto al que le falta más de la mitad de su contenido.

La “remolacha” es un alimento concentrado para équidos cuya presentación es en pellets deshidratados y que hay que dejarlo toda la noche hidratándose en agua y después escurrir el excedente. Atila había ingerido 3 kg aproximadamente de este producto directamente del envase sin hidratar, y al entrar en contacto con su saliva y los jugos gástricos, comenzó a producir la reacción espumosa y de asfixia que es el motivo de consulta.

La obstrucción esofágica en équidos, bien por alimento como es este caso, o bien por un cuerpo extraño, es bastante más frecuente de lo que podemos pensar. El esófago de los caballos es un tubo músculomembranoso que conecta la faringe con el estómago, teniendo una parte torácica y otra abdominal, y puede medir entre 1,2 y 1,5 metros, y por lo tanto, teniendo en cuenta el carácter curioso de los caballos, es común que puedan ingerir algo que en todo este trayecto pueda provocar algún tipo de obstrucción.

Si bien es cierto, existen algunos factores predisponentes como son la ansiedad por la comida, la rápida ingestión del alimento después de hacer ejercicio, la deshidratación, una inadecuada masticación del alimento por un desequilibrio en la tabla dentaria… Nuestro trabajo como clínicos será no únicamente resolver el problema obstructivo, sino también estudiar los posibles factores que han desencadenado en la presentación de esta patología para poder prevenirla en el futuro.

La sintomatología que caracteriza este proceso considerado de urgencia es la siguiente:

  • Ansiedad y nerviosismo del paciente al tener la sensación de que se está asfixiando.
  • Hiperextensión del cuello para intentar que el aire le entre mejor.
  • Regurgitación con presencia de reflujo nasal .
  • Lo que los propietarios describen como náuseas o intento de vómito, pero los caballos

anatómicamente no pueden vomitar.

Hipersalivación de aspecto espumoso.

  • Sudoración.
  • Disfagia.
  • Signos de dolor cólico.

El motivo por el que se considera una urgencia clínica es porque existe un importante riesgo de muerte por asfixia por neumonía al aspirar parte del reflujo.

El diagnóstico se realiza observando la sintomatología anteriormente descrita, y es importante descartar que pueda existir presencia de algún cuerpo extraño en la cavidad oral, por eso lo primero que debemos hacer es valorar esta posibilidad. Así mismo, durante la exploración realizaremos palpación del surco yugular buscando presencia de una masa anormal que pueda ser compatible con el cuerpo extraño, sin presionar o intentar desplazarlo para evitar rotura. Es posible que se detecte crepitación o celulitis durante esta palpación, lo cual debe hacernos pensar en una posible perforación de esófago, lo cual complica mucho la evolución del caso. Se pueden usar técnicas diagnósticas complementarias como son la ecografía, la endoscopia o la radiografía simple o con contraste.

El pronóstico del caso dependerá de la naturaleza del objeto que esté realizando función de cuerpo extraño y la velocidad con la que la familia propietaria contacte para atender al paciente.

El abordaje terapéutico de este caso tras la exploración, comienza con el sondaje nasogástrico para intentar extraer la mayor cantidad posible de contenido que produce la obstrucción, antes de que este pueda provocar una neumonía por aspiración y muerte por asfixia. Nunca empujaremos demasiado con la sonda. En algunos pacientes que puedan mostrarse especialmente nerviosos frente a esta manipulación, será necesario realizar una sedación. La simple extracción del contenido por medio de la sonda, sin siquiera realizar ningún tipo de lavado, ya se acompaña de una evidente mejoría en los signos clínicos del paciente, pues produce mucho alivio la descompresión.

NOTA: el sondaje nasogástrico en los caballos consiste en la introducción de un tubo por uno de los ollares hasta llegar a la faringe. En ese momento forzamos la flexión del cuello del caballo para que trague el tubo y entre por el esófago (dorsal al esófago está la tráquea y no queremos que el tubo entre por ahí…). Una ves tragado habremos entrado al esógafo y tendremos que continuar hasta entrar al estómago. En ocasiones es posible que al pasar la sonda por los cornetes nasales se produzca rotura de los mismos y por lo tanto producirse sangrado profuso por el ollar (epistaxis). Siempre avisamos de que esto puede pasar para que los propietarios no se asusten. En este caso en concreto, a pesar de que todo estaba avisado, uno de los propietarios se desmayó y se cayó redondo al suelo al ver la sangre…. Pero en realidad es un sangrado autolimitante que termina parando por sí solo a los pocos minutos y que no afecta para nada a la evolución del caso.

Poco a poco vamos avanzando con la sonda, y diluyendo y lavando el contenido del esófago. Una vez introducida la sonda dentro del estómago, nuestro objetivo es lavar el estómago con la intención de retirar todo el contenido que ha quedado acumulado y que está produciendo fuerte dolor al paciente. Para ello, a través de la sonda, gracias a una bomba, introducimos una cantidad controlada de agua tibia, caminamos al paciente, y posteriormente mediante presión negativa extraemos el contenido introducido y observamos cómo poco a poco va saliendo el contenido, que a su vez nos va dando mucha información sobre el estado del paciente.

Acompañaremos nuestro sondaje y lavados con tratamiento analgésico y antiinflamatorio para aliviar el dolor del paciente, fluidoterapia intensiva para combatir la deshidratación, así como con el uso de fármacos con acción antiespasmódica.

Además, una vez realizado el lavado del estómago, podemos dejar dentro una cantidad controlada de parafina y electrolitos con la intención de dar soporte electrolítico al paciente y favorecer la resolución de posibles pequeñas obstrucciones que hayan continuado por el tracto gastrointestinal.

En el caso de que el cuerpo extraño no haya podido ser disuelto o desplazado mediante el sondaje, el abordaje debe ser quirúrgico mediante la realización de una esofagotomía, y por tanto el paciente deberá ser trasladado a un hospital veterinario de équidos.

Una vez controlada la situación y revertido el proceso, es importante realizar un seguimiento del esófago del paciente, pues es posible que se hayan generado lo que conocemos como anillos estenóticos, que son pequeñas áreas del esófago que se han hiperdilatado por la presencia de la obstrucción, quedando posibilidad de que pequeños remanentes de comida queden acumulados y provoquen un daño en el futuro. La técnica de elección para este tipo de comprobación es la esofagoscipia.

Es recomendable que los caballos que han sufrido este tipo de episodios coman su ración en altura para evitar que puedan existir de nuevo obstrucciones por el movimiento del cuello durante la ingestión del alimento.