Lo que debes saber sobre la gestación de una yegua.

La gestación es uno de los procesos más bonitos que podemos vivir como veterinarios, así que hoy queremos contarte un poco mejor algunas cuestiones importantes y curiosidades en la gestación de una yegua.

Las yeguas son poliéstricas estacionales. ¿Qué quiere decir esto? Pues que, de forma general, ciclan cada 21 días durante los meses de primavera (aunque esto dependerá de diferentes latitudes, hormonas, etc). Por eso, en algunos sitios de nuestras islas, las yeguas están ciclando todo el año. Además, son fértiles desde los cuatro años y su gestación dura 11 meses (12 en el caso de las burras). 

La fecundación de la yegua puede seguir un proceso natural, con sementales para la monta, o bien un proceso de inseminación artificial ya que no siempre se dispone del semental deseado para cubrir la yegua. Mediante la reproducción asistida podemos acercar material genético de un caballo que se puede encontrar físicamente muy lejos de la yegua. De una manera o de otra, es muy importante que todo el proceso esté supervisado por un veterinario, especialmente en cuanto confirmamos que hay un diagnóstico de gestación positiva.

Después de los primeros 18-21 días desde la monta o la inseminación, realizamos la primera ecografía donde ya podemos diagnosticar la gestación. 

Posteriormente, hacemos una segunda ecografía (entre los 45 y 60 días) para comprobar el estado del feto, su latido y descartar gestaciones gemelares que podrían suponer un grave riesgo para los fetos y sobre todo para la yegua.

Después de estas ecografías, si todo se desarrolla con normalidad, la ecografía más importante es la de los 10 meses, un mes antes del parto. Ahí es donde valoraremos la placenta, que nos aporta mucha información sobre el estado de la yegua y del potro. Un problema en la placenta, generalmente infecciones, povocará un engrosamiento de ésta y podrá tener consecuencias letales sobre el potro antes o después de nacer. En cambio, poder hacer un diagnóstico temprano de un infección en placenta, nos permitirá poner un tratamiento eficaz con una tasa de éxito muy elevada que conservará la vida del potro.

En el momento del parto, las yeguas suelen comportarse muy bien. Al tratarse de animales herbívoros, presas en la naturaleza, paren rápido y suelen hacerlo de noche. Por tanto es muy habitual que tengan que parir solas, no suelen presentar muchas dificultades, y el propietario no suele estar presente.

Finalmente, tras el parto resulta igual de importante  revisar a la madre que al potro. En ella, revisamos su aparato reproductor para asegurarnos de que no haya habido ningún desgarro durante el parto, su constantes vitales, así como la producción de calostro, las primeras leches cargadas de toda la inmunidad necesaria para mantener al potrito con vida.  En el caso del pequeño, comprobamos que se pone de pie, revisamos sus articulaciones y su ombligo, le ayudamos a que se enganche a mamar por primera vez y nos aseguramos de que expulsa el meconio, sus primeras heces. Pero sobre todo, estudiamos la placenta. Como ya hemos dicho, valorar la placenta nos da mucha información, casi más que el propio potro en sí, sobre cualquier alteración que hubiera podido ocurrir durante el embarazo. Por eso es muy importante que a la hora de atender un parto, el propietario siempre guarde la placenta como mostramos en este caso. 

Y aunque ya lo hemos contado alguna vez, es importante recordar que cuando un potrito nace, nos aseguraremos de que se cumple la regla del “un, dos, tres”: 

1 – A la hora de vida el potro tiene que estar de pie

2 – A las dos horas tiene que estar mamando 

3 – A las tres horas la yegua tiene que haber echado la placenta, y potro el meconio.

¡Nos encanta la reproducción! Si tienes cualquier duda, si estás pensando en que tu yegua traiga un potro, estamos abiertos a escucharte y resolver todas tus dudas.

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